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El mecanismo analiza las oscilaciones dentro de las células determinando los años exactos que le quedan al individuo y la posibilidad de contraer enfermedades

Científicos británicos desarrollan un  láser que predice la esperanza de vida

 

Estimar el tiempo aproximado de vida que le resta a una personapodría estar al alcance de todos en unos años gracias a las investigaciones de dos científicos que han desarrollado una prueba de mortalidad a través de un láser.

El dispositivo presentado, similar a un reloj, irradia sin causar ninguna molestia un rayo láser a la superficie de la piel, que analiza las células endoteliales de los vasos sanguíneos más pequeños, que responden a la actividad más compleja de nuestro cuerpo.

Los artífices de este invento, Aneta Stefanovska y Peter McClintock, profesores de física de la Universidad de Lancaster, Reino Unido, aseguran que mediante la medición de las oscilaciones dentro de las células, el láser no sólo es capaz de establecer la duración prevista de la vida sino que también podría detectar la posibilidad de contraer varias enfermedades, incluyendo el cáncer.

Una vez que la persona se ha sometido a la prueba, el dispositivo muestra un resultado que oscila del 0 a 100. Cuanto más alta resulta la cifra que aparece en la pantalla, más años de vida le restan al individuo analizado.

Los dos investigadores consideran que esta técnica constituye una oportunidad ideal para mejorar el estilo de vida de los pacientes, aunque también admiten que muchos podrían adoptar una actitud fatalista.

Probado en más de 200 personas

Hasta ahora en Reino Unido se han realizado experimentos con más de 200 personas, poniéndose de relevancia cómo algunos sujetos habían envejecido mucho más rápido o lento de lo normal, atiendo a sus costumbres de vida.

A medida que avancen los experimentos y las investigaciones, podría afinarse la precisión del aparato y en un año, esperan tener una versión en miniatura del que utilizan en la actualidad para sacarlo a la venta, por un precio aproximado de 200 euros.

«No dentro de mucho tiempo podremos lanzar un dispositivo para particulares que les concienciará de la necesidad de cambiar muchos hábitos, para conseguir un estilo de vida más saludable. Espero que elaboremos una base de datos más amplia, para que el organismo de cada persona pueda contrastarse con ella. Entonces estaremos en condiciones de decirles el número de años exacto que les quedan de vida» comenta Stefanovska, la líder del proyecto.

Este dispositivo también podría empezar a utilizarse en las consultas médicas para comparar la edad real del paciente, con la que le atribuiría el aparato en función de su salud. «Todo aquello que se haga para mejorar la salud es bienvenido. Si a alguien se le informa que está envejeciendo demasiado rápido seguro que hará algo al respecto», comenta McClintock.

Fuente:

Con ensayos diseñados para favorecer a la industria productora de un nuevo medicamento, el Big Pharma pone en el mercado sustancias que no curan pero sí engrosan sus ganancias monetarias.

Uno de los rasgos más característicos del sistema en que vivimos es que todo es susceptible de convertirse en mercancía, en objeto que pueda comprarse y venderse. Y todo no es una exageración, es una realidad que cubre lo mismo los bienes más imprescindibles para la supervivencia, que circunstancias que se creerían lo suficientemente abstractas o profundamente humanas como para escapar de esta maquinaria.

Entre estas cabría incluir a la salud. La salud, se piensa no sin cierta inocencia, no tendría por qué ser algo tasable y sujeto a un precio, merecedor de una tarifa dependiente, como cualquier otro producto, de las leyes del mercado y del poder adquisitivo del cosumidor.

Y sin embargo es así, y las grandes farmacéuticas, el llamado “Big Pharma”, han encontrado en la salud humana la fuente de sus ganancias, una mina prácticamente inagotable que, además, amplían en su posibilidad de explotación con prácticas poco éticas que pervierten el que debería ser su verdadero propósito de existencia: la curación. Contrario a lo esperado, la industria farmacéutica no tiene como fin curar, sino ganar dinero.

Recientemente un columnista del periódico inglés The Guardian, Ben Goldacre, dio a la publicación Bad Pharma, un libro en el que detalla algunas de las estrategias más cuestionables que esta industria emplea para vender sus productos aunque estos no tengan ningún efecto positivo en la salud.

Goldacre señala en particular el hecho de que hay medicamentos que se lanzan al mercado a pesar de que las pruebas previas no sustentan objetivamente sus beneficios a la salud de posibles pacientes. Este es el caso de la reboxetina [reboxetine], una droga comercializada como antidepresivo de la cual el también médico descubrió que solo en 1 de 254 exámenes hubo resultados positivos (y que ese fue el único elegido para publicarse en revistas especializadas como prueba de sus efectos), es decir, que la reboxetina “no era mejor que una pastilla de azúcar”, un placebo.

Con todo, y a pesar de otra decena de estudios que confirmaron que la reboxetina no era mejor ni peor que otros medicamentos de su tipo, esta sigue vendiéndose y prescribiéndose. El sistema así lo permite, dice Goldacre, en alguna medida por el hermetismo con que, acaso intencionalmente, se rodean los resultados negativos en los estudios correspondientes.

Igualmente hay que tomar en cuenta que quienes son sujetos de estos estudios, quienes prueban por primera vez las que todavía son “drogas experimentales”, por lo regular son personas poco representativas de algo que podríamos llamar el promedio estadístico, personas en situaciones extraordinarias que por esta misma razón acceden a convertirse en conejillo de indias de experimentos “pobremente diseñados”.

Previsiblemente, estos ensayos tienden a beneficiar al fabricante. Cuando arrojan resultados que no agradan a las compañías, tienen todo el derecho a esconderlos de los médicos y los pacientes, para que veamos una imagen distorsionada de los verdaderos efectos de cualquier droga. Los reguladores ven sobre todo datos de ensayos, pero solo de las primeras etapas de una droga e incluso ellos no dan estos datos a los médicos o lo pacientes ni a otras áreas del gobierno. Esta evidencia distorsionada se comunica entonces y se aplica en una manera distorsionada.

Goldacre recupera también una investigación realizada hace un par de años por académicos de las universidades de Harvard y de Toronto que buscaron la relación entre estudios positivos de nuevos medicamentos (antidepresivos, drogas para úlceras y otros) y la entidad que había financiado dichos estudios. La desigualdad fue alarmante, pues mientras que el 85% de estudios financiados por industrias privadas arrojaron resultados positivos, esto mismo se cumplió solo en el 50% de los que pagó el Estado. Igualmente, con datos del 2007 para unas serie de drogas que reducen el colesterol llamadas estatina [statin], los investigadores concluyeron que pruebas financiadas por la industria farmacéutica tienen 20 veces más probabilidad de ofrecer resultados positivos para el medicamento en cuestión.

Esto sucede porque en no pocas ocasiones los ensayos se diseñan deliberadamente para complacer al patrocinador, por ejemplo, comparando la nueva droga con otra que se administra en una dosis inadecuada o un placebo que no producirá ningún efecto, seleccionando a un sujeto de prueba que por sus características haga que el medicamento muestre mejor sus beneficios y otros ardides tanto o más alevosamente sutiles.

A todo esto se añade el hecho de que, por lo regular. los resultados de estas pruebas se entregan en secreto al regulador que los validará —un engrane del sistema que, dice Goldacre, “es lo opuesto a la ciencia, la cual es confiable solamente porque todos muestran su trabajo, explican cómo saben si algo es efectivo o seguro, comparten sus métodos y sus resultados y permiten que otros decidan si están de acuerdo en la manera en que los datos fueron procesados y analizados”.

La pregunta casi inevitable es entonces si el medicamento que el doctor prescribe y el paciente consume de verdad lo está curando o si ambos no son más que dos marionetas en un perverso teatro guiñol de las farmacéuticas en donde mucho de lo que sucede solo es artificio y engaño.

Fuente:

Denominación

  • Otalgia.

 

Definición

El dolor de oído se produce por la acumulación de líquido en el oído medio y por la presión que este líquido acumulado ejerce sobre el tímpano y otras estructuras circundantes.

El oído medio es el que está situado entre el tímpano y el oído interno. Es una cavidad que tiene un drenaje estrecho y corto llamado la trompa de Eustaquio hacia las cavidades nasales. Cuando por causa de un resfriado o de una infección bacteriana se produce la obstrucción de la trompa de Eustaquio debido a un edema, se impide el drenaje normal de líquido desde el oído medio hacia el exterior y el líquido se acumula provocando una mala ventilación, dolor y pérdida de la audición.

CAUSAS DEL DOLOR DE OÍDOS

Las causas del dolor no son necesariamente las enfermedades propias del oído, ya que puede ser producido también por infecciones y otros problemas de la nariz, la cavidad oral, la garganta y la articulación de la mandíbula.

En los niños pequeños el dolor no siempre se debe a una infección, pues ser por otras causas como la acumulación de agua durante el baño, la retención de jabón o champú o la irritación de los canales por el uso de bastoncillos de algodón.

El dolor en el oído puede ser agudo, sordo, urente, transitorio o constante. Pero en niños pequeños puede aparecer tan solo con un aumento de la irritabilidad y sensibilidad de la zona del oído.

Las causas más frecuentes son:

  • Obstrucción del oído externo (por un objeto extraño o cera en el oído).
  • Infección del oído externo o interno.
  • Otitis media aguda o crónica.
  • Barotrauma agudo, por el cambio rápido en la altitud.
  • Tímpano roto o perforado.
  • Infección dental.
  • Infección de los senos paranasales.
  • Artritis de la mandíbula.
  • Irritación de la garganta con dolor que se irradia a los oídos.

Tratamiento

Las medidas generales que se pueden tomar en casa son:

  • Mantener un ambiente húmedo.
  • Utilizar un analgésico antinflamatorio de venta libre como puede ser el paracetamol o el ibuprofeno.
  • Las compresa frías aplicadas localmente puede ayudar a tener menos dolor.
  • El dolor de oído causado al descender ó subir rápidamente desde o a grandes alturas se puede aliviar al deglutir o tragar saliva, al masticar chicle o con otros métodos y, en el caso de los bebés, se les puede dejar que succionen de un biberón durante el descenso.

Los otros métodos de tratamiento deben de ser consultados con su médico:

  • Para desbloquear la trompa de Eustaquio se pueden utilizar los antihistamínicos y los descongestionantes o las gotas nasales disminuyen la cantidad de secreción nasal y logran la contracción de las membranas mucosas.
  • Estos medicamentos se deben de utilizar sólo durante unos cuantos días y de persistir los síntomas por más tiempo, se debe volver a consultar con el médico.
  • También puede ser útil la utilización de gotas óticas para el dolor intenso, siempre con prescripción del médico.

Posteriormente si el cuadro persiste el médico deberá hacer un estudio para ver la posibilidad de causas más persistentes o crónicas del proceso.

Fuente:

Científicos de la Universidad Johns Hopkins desarrollaron un método para “rejuvenecer” a los glóbulos rojos y convertirlos en células madres primitivas, a partir de las cuales se puede desarrollar cualquier tipo de célula en el cuerpo.

La investigación permitiría utilizar estas células transformadas en investigación clínica, en reemplazo de las células madres embriónicas. “Tomar una célula de un adulto y hacerla retroceder al momento en que esa persona era un embrión de 6 días crea una biología completamente nueva respecto a nuestro entendimiento de cómo las celulas envejecen, y qué pasa cuando las cosas salen mal, como en el desarrollo del cáncer”, indicó el doctor Elias Zambidis.

El médico afirma que junto a su equipo se logró desarrollar una manera “súper eficiente, libre de virus” para hacer células madres, lo que aliviaría la dificultad que tienen actualmente los laboratorios para tener acceso a este tipo de células para investigar. Con métodos anteriores, de cientos de células de la sangre, sólo una o dos se convertían en células madre. Con el método de Zambidis, entre 50% y 60% fueron reconvertidas.

El equipo descubrió una manera de lograr esto sin utilizar virus – tradicionalmente, los científicos usaban un virus para inyectar genes en las células, gatillando un proceso para hacerlas retroceder a célula madre. Sin embargo, los virus pueden mutar sus genes e iniciar cáncer en las células recién transformadas. Para inyectar los genes sin usar un virus, el equipo usó plásmidos, anillos de ADN que se replican brevemente dentro de una célula y luego se degradan.

Las células fueron estimuladas con pulsos eléctricos, generando pequeños agujeros en la superficie a través de los cuales los plásmidos podían introducirse. Una vez dentro, los plásmidos gatillaron el proceso a través del cual la célula vuelve a un estado más primitivo.

Se intentó el método con células de pelo y piel, pero las de la sangre mostraron un mejor comportamiento, convirtiéndose en células madre en un periodo entre siete y 14 días.

Los investigadores analizarán ahora las nuevas células madre generadas de esta manera, y qué habilidad tienen para convertirse en células de otro tipo. Las células generadas de esta manera y sin la intervención de virus podrían usarse en terapias de células madre, además de ayudar a entender mejor el desarrollo de las células.

Fuente:

Premio Nóbel de Medicina: Las Farmacéuticas bloquean las medicinas que curan porque no son rentables impidiendo su distribución.

El ganador del Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts denuncia la forma en la que operan las grandes farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a lasalud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es tan rentable como la cronicidad.

Hace unos días se publicó una NOTA sobre datos revelados que muestran que las grandes compañías farmacéuticas en Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año pagando a doctores para que éstos promuevan sus medicamentos. Para complementar reproducimos esta entrevista con el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts quien señala que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada. Esto, señala Roberts, también hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfermedad no sean investigados. Y se pregunta hasta qué punto es válido y ético que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a los de la mafia. La entrevista originalmente fue publicada por el diario español La Vanguardia:

¿La investigación se puede planificar?
– Si yo fuera ministro de Sanidad o el responsable de Ciencia y Tecnología, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.

– Parece una buena política.
– Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…

– ¿Y no es así?
– A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.

– ¿Cómo nació?
– La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.

– Toda una aventura.
– Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

– ¿Fue científicamente productiva?
– Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

– ¿Qué descubrió usted?
– Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).

– ¿Para qué sirvió?
– Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.

– ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?
– Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… Tengo mis reservas.

– Le escucho.
– La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

– Explíquese.
– La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…

– Como cualquier otra industria.
– Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

– Pero si son rentables, investigarán mejor.
– Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

– Por ejemplo…
– He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad…

– ¿Y por qué dejan de investigar?
– Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que hacen crónica la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

– Es una grave acusación.
– Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para convertir en crónicas dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que le digo.

– Hay dividendos que matan.
– Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

– ¿Un ejemplo de esos abusos?
– Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

– ¿No me habla usted del Tercer Mundo?
– Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

– ¿Los políticos no intervienen?
– No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

– De todo habrá.
– Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras.

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El poder curativo de la risa:

Reírse es natural, de hecho, un bebé a las 36 horas de nacido puede ofrecer una sonrisa a sus padres. Los niños están mucho más dispuestos a reírse que los adultos, un pequeño se ríe un promedio de 300 veces al día, mientras que un adulto lo hace entre quince y cien.

Pero lo interesante de la risa es que se ha comprobado que los enfermos de sida o de cáncer tienen una mayor resistencia mientras mejor es su estado anímico. Por esta razón, en Canadá, específicamente en Ottawa, los atienden con sesiones de risoterapia.

Los especialistas descubrieron que la risa es un buen medicamento que renueva la energía del enfermo y le estimula ante su padecimiento. Como prueba de lo anterior está el caso de Norman Cousins, un importante ejecutivo de Nueva York, conocido crítico y editor de Saturday Review, a quien a los cincuenta años le fue diagnosticada espondolitis anquilosante, enfermedad que consiste en una especie de artritis espinal sumamente dolorosa, y que lo dejó lisiado.

Por si fuera poco, los doctores no conocían la cura para la enfermedad y ante este panorama nada alentador, Cousins cayó en un estado de depresión mayor, y mientras más se deprimía peor era su estado y el dolor se hacía cada vez más intenso.

Los médicos le dijeron que un poquito de alegría le vendría bien. Así que Cousins pidió varias películas cómicas, cortos de El gordo y el flaco y varias de los hermanos Marx. Apenas comenzó a ver estas películas y a reírse a carcajadas comenzó a sentirse mejor y así descubrió que por diez minutos de risa a mandíbula batiente lograba eliminar el dolor por dos horas… y mientras más se reía mejor se sentía. Gracias a sus sesiones diarias de risa pudo conciliar otra vez el sueño. Cousins reía tan fuerte que los demás pacientes comenzaron a quejarse por el escándalo, entonces se mudó del hospital a un hotel donde se podía reír por la mitad del precio. Combinando sus terapias de risa con dosis de vitamina C y siguiendo las indicaciones de los médicos, logró curarse totalmente de la enfermedad, para luego escribir un libro titulado Anatomía de la risa.

De las razones para no estar triste:

Cualquier tema puede tratarse con humor. Por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que usted compró interiores? Si tardó mucho en responder, ya es hora de ir cambiando su ajuar interior.

El interiorismo es la ciencia que estudia la decoración de interiores. El diseño del interior dice mucho de la personalidad; es más, muchas mujeres han sabido mucho más de su pareja después de verle los interiores que antes cuando solo sabían qué carro usaba o su signo zodiacal. Hay diferentes diseños de interiores y por lo tanto de personalidad; están los barrocos, con faralaos y bordados; o los de caballero de acero inoxidable ideal para armaduras; están los púdicos, tipo cuello de tortuga; o los impúdicos, tipo taparrabo o hilo dental; están los descriptivos, que son aquellos que tienen un cartel y una flecha que dice “abajo es la cosa”; los selváticos, con piel de tigre y olor a tigre; y están los hipócritas, extralargos, que vienen con un relleno, muy utilizados por grupos juveniles musicales.

¿Por qué la gente se ríe tan poco, siendo algo tan fácil y que uno disfruta tanto? ¿Por qué la gente no lleva la vida con más alegría?, pues porque no se dan el permiso de hacerlo.

Reír cura problemas como la depresión, la angustia, la falta de autoestima y el insomnio, así como los problemas de relación. Cuando reímos se mueve el diafragma, los pulmones mueven doce litros de aire, en vez de los seis habituales, lo que mejora la respiración. Asimismo, se fortalece el corazón, se facilita la digestión al hacer vibrar el hígado, se evita el estreñimiento, mejora la eliminación de la bilis y se estimula el bazo, baja la hipertensión aumentando el riego sanguíneo, ya que se relajan los músculos lisos de las arterias con lo que se reduce la presión arterial y se tonifican los músculos que hay en el rostro, porque una carcajada continuada activa casi la totalidad de ellos. Además, las carcajadas generan una sana fatiga que elimina el insomnio, ¿suficiente?

Claro que es válido preguntarse si todo eso tiene basamento científico, pues sí. Cuando reímos el cerebro hace que nuestro cuerpo segregue endorfinas; de hecho, una simple sonrisa emite una información que activa esa segregación de esta suerte de drogas naturales que circulan por el organismo, y que resultan cientos de veces más fuertes que la heroína y la morfina, pero gratuitas y no tienen efectos secundarios.

Las endorfinas, específicamente las encefalinas, tienen la capacidad de aliviar el dolor. Por ejemplo, si al cabo de unos segundos desaparece el dolor producto de un golpe, es porque el cuerpo reaccionó sintetizando las endorfinas necesarias para atenuarlo. Por otro lado, las endorfinas envían mensajes desde el cerebro hasta los linfocitos y otras células para combatir los virus y las bacterias. Las endorfinas desempeñan además otras funciones entre las que destaca un papel esencial en el equilibrio entre el tono vital y la depresión. De ellas depende algo tan sencillo como estar bien o estar mal. Las endorfinas provocan un estado de euforia que es una sensación de felicidad, o lo que es igual a un flujo correcto de endorfinas en nuestro cuerpo.

¿Por qué el masaje es tan curativo? o ¿por qué las caricias son tan placenteras? Pues, sencillamente, porque ambos estimulan la segregación de endorfinas, así que cada vez que experimentamos placer, cuando sentimos estados de euforia y felicidad o cuando nos invade la particular sensación de disfrute que provoca la música, la poesía, el arte o la naturaleza, están en juego las endorfinas. También ocurre lo mismo en los deportistas, porque cuando se logra pasar a un competidor durante una carrera justo al hacer el último esfuerzo antes de llegar a la meta, o al batir un récord, el cuerpo segrega endorfinas y por ende la persona se siente eufórica.

Lo mejor de todo es que para segregar endorfinas no es necesario trotar o batir un récord, solo hay que reír, estar de buen humor… y eso es fácil, solamente hace falta decidirse.

Además, cuando uno se ríe segrega más adrenalina, lo que potencia la creatividad y la imaginación.

Alimento para el espíritu:

La risa como fuente de salud ya aparece en la Biblia, donde es posible leer: “Un corazón alegre es como una buena medicina, pero un espíritu deprimido seca los huesos”.

Algunos libros hindúes hablan incluso de meditación con risa porque el hecho de reír es una técnica de meditación en sí mismo, y es un medio para conocerse interiormente que ayuda a estar más consciente del mundo.

En la India, Bhagwn Rajneesh (Osho), en su centro de Poona, promueve la meditación de la rosa mística que consiste en nueve días de tres horas diarias de risa. A la vez que cierta escuela budista enseña técnicas para caminar sonriendo y dice que se trata de algo tanto o más beneficioso que la meditación. También hay una creencia hindú que asegura que una hora de risa tiene efectos más beneficiosos para el cuerpo que cuatro horas de yoga.

Los pueblos más perseguidos son los que tienen un sentido del humor muy desarrollado y ese es el caso del pueblo judío. Los Jasidim eran unos maestros religiosos que entendían que la religión no podía ser algo triste y por eso le inyectaron buen humor a la vida, bailes y canciones a los ritos religiosos.

La filosofía china del tao, por su parte, también practica la risa. Un viejo consejo chino dice que para estar sano hay que reír treinta veces al día, y al respecto los expertos afirman que con tres veces al día es suficiente siempre y cuando sea por más de un minuto cada una. El siquiatra William Fry, quien ha estudiado los efectos de la risa por más de 25 años, asegura que tres minutos de risa intensa equivalen en salud a cerca de diez minutos de remar enérgicamente. Asimismo, se dice que un minuto de risa diario equivale a 45 minutos de relajación.

De esto modo, a reírse se ha dicho; reírse en defensa propia porque los efectos son fantásticos y sin ser tacaños. Hay que regalarle a la gente la mejor sonrisa, eso vale mucho para el que la recibe y a uno no le cuesta nada.

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Las conexiones neuronales de ratones transgénicos fueron registradas por medio de la activación de proteínas fluorescentes en las neuronas de los animales. Foto: Jeff Lichtman

El proyecto se llamó “Brainbows”, un término que une las palabras en inglés cerebro y arcoíris, por lo coloridas que son las imágenes

Se usaron el azul, el verde y el amarillo como base para crear las más de 90 tonalidades que muestran las conexiones del cerebro de los ratones. En esta imagen se observa el hipocampo.

El estudio fue liderado por los científicos especializados en neurología Joshua Sanes y Jeff Lichtman, de la Universidad de Harvard.

Según los investigadores, la técnica puede ayudar a la comunidad científica a profundizar su conocimiento sobre las actividades cerebrales y el sistema nervioso.

Para obtener las coloridas imágenes, los científicos usaron un sistema de ingeniería genética llamado Cre/Lox, el cual selecciona los colores al azar. En esta imagen se puede apreciar la corteza

Según los investigadores, la técnica puede ayudar a la comunidad científica a profundizar su conocimiento sobre las actividades cerebrales y el sistema nervioso.

Las imágenes de los circuitos neuronales de los ratones fueron analizadas durante 50 días. Ese periodo permitió observar cómo se reorganiza el sistema integrado por las células nerviosas.

La fluorescencia que identifica las conexiones de las células se mantuvo ese mismo período de tiempo.

 

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